Un día sin estar marcado en el calendario y sin ningún motivo solo empecé a reírme de lo que había vivido contigo, grande y glorioso espacio llamado Cervecería Ivonne La Crespa.
Una vez mi mejor amiga me pregunto cual había sido el momento más doloroso de mi vida hasta hora y aunque pude contestar con mi enfermedad autoinmune mi respuesta sin pensarlo fue el día de la quiebra de aquel sueño. Aquel día que sabia que ya no había esfuerzo, dinero o ilusión que le sostuviera, miles de horas llorando, gritos sin parar y un agujero en mi corazón. Desde ese entonces cargue mucho dolor en mi corazón y aunque sabia que no era el final de seguir luchando cada que escuchaba alguna canción cercana a mi lugar llorar era parte de mí, no solo sentía frustración, sino rabia. Sentía que había hecho mucho y no entendía el porque de su ida o adiós y como todo ser humano en aquellos momentos me era imposible ver lo bueno, grandioso o lo que nos había dejado sobrevivir esos doce meses. Sentía que había perdido más allá de un sitio, sentí irse con mi alegría, mis sueños, mi ilusión y al mismo tiempo sentía rabia por todos aquellos que en algún momento se alegraban por mi fracaso o inclusive pasaban mis limites y me lastimaban. Dure muchos meses desde su cierre, fastidio, quería salir corriendo para no tener ese recuerdo era parte de la ilusión. Tiendo un poco a huirle a aquellos sentimientos que me incomodan… pero la realidad de todo aquello es que sin poder evitarlo empecé a sentir cada una de las fases de lo que conocemos duelo; sin tiempo o sin receta mágica, solo simplemente pasaban.
Pude permitirme amarte mucho cervecería, muchos dirían que fue un grave error porque a veces no hay que meterles tanto corazón a los negocios, pero ¿qué sería de mi si no palpitara mi corazón en cada cosa que hago? Hoy sin ningún motivo y después de buscar muchas formulas para este mal de corazón hice las paces con amor, sonreí por las veces que pintamos ese espacio a punta de ojo, que cuadros tan chuecos, las veces que dormimos en el sofá por falta de pasajes, siempre me daba miedo los posibles fantasmas aunque nunca me asustaron, una vez me quede encerrada, esa reja siempre fue mi karma pagado de mil vidas, las maneras en las que me hacía pasar por cliente para que entraran nuevas personas, las formas en las que lloramos Morat en los males de corazón, la manera en la que aprendí a ser constructora, mesera, barman, cocinera, artista y hasta psicóloga, espero haber dado buenos consejos a todos aquellos que lo pidieron, la vez que colocamos nuestro primer TV, cada que llegaba mis clientes de confianza les contaba con emoción como use mi primer taladro, aquellas borracheras no fueron muchas meses pero baile sabroso en cada uno de los rincones de mi hermoso sueño y por supuesto como olvidar la vez que nos volvimos virales, aunque hubo muchas entrevistas sin sentido, un poco locas u otras muy traumáticas porque parecían rosa de Guadalupe con viento no puedo describir la alegría de aquel día y aunque no sabia ni siquiera como manejar a mis manos derechas porque todo era muy nuevo siempre me sentí muy afortunada y feliz en medio de todo; no voy a negar que hubo momentos donde muchas personas abusaron de todo eso pero después de todo aquello se que sabré decir no de manera correcta, en ese momento no sabía tener una voz para defender cada principio o ideal pero no pasa nada porque a la larga a eso vinimos. Recuerdo aquel día donde Radioacktiva fue a mi bar, ese día realmente teníamos mucho trabajo y aunque la barra estaba echa un desastre la felicidad de ser entrevistada por ellos fue divino… quede en aquel canal de youtube, hasta chat gpt tiene grandes conceptos de mi marca y mi cervecería, cuando tenga noventa años les mostrare aquel video a mis nietos y espero en ese entonces ser muy fashionista para que me crean lo famosa que fui.
Y por supuesto como olvidar aquellos abrazos, alegrías, celebraciones y amigos que quedaron en aquel sitio, muchos confiaron en mi idea, en el espacio y por un momento vi como se rieron, como se desarrollo el amor porque inclusive pedida de mano tuvimos, tuve una idea que muchos amaron y hoy después de mucho tiempo pude sentir la nostalgia del agradecimiento, fui muy feliz y nunca me arrepentiré de aquel esfuerzo que hice cada instante porque nunca podré comprar todos aquellos momentos que tuve en aquel sitio. Muchos quizás podrán verlo como un negocio más, sin embargo para mí fue la perseverancia, determinación, alegría y la superación de ser fuerte, fue la manera de decirme que podía hacer grandes cosas y aunque quizás muchos midan el éxito a través de su apertura o cierre yo me siento exitosa por lograr vivir todo lo que viví porque aunque se que tuve que decirle adiós nunca será el final, pero si quedará en mi como mi pequeño bebe y estoy muy agradecida con ella por eso. Gracias cervecería Ivonne La Crespa.
